La boda de Begoña y Álvaro en el Pazo de Cea

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‘Nos conocimos en la boda de unos amigos. Álvaro es amigo de la infancia de Miguel y yo amiga de toda la vida de María. Nunca nos habíamos visto y ese día en ningún momento hablamos entre nosotros, siempre en grupo. La semana siguiente organizamos una cena de amigos y a partir de ahí empezamos a quedar los dos. Tras unos cuantos añitos manteniendo la relación a distancia, Álvaro vivía en Madrid y yo en Santiago, un día me sorprende con la gran noticia de que consiguió trabajo en Coruña por lo que por fin podríamos vivir juntos.

Como a mí me encantan los faros, la pedida no podía ser de otra manera. Un fin de semana random nos fuimos a comer a Finisterre a un restaurante llamado Tira do cordel. A pesar de ser otoño, hacía una temperatura buenísima por lo que de sobremesa decidimos ir a sentarnos a unas rocas con el faro de fondo y hablar. De repente, veo que se levanta, empieza a ponerse nervioso y saca una cajita de su abrigo… como no podía ser de otra forma nos emocionamos mucho y desde ese día empezamos a barajar fechas y opciones.’, nos cuenta la novia

Para el gran día, Begoña escogió un vestido de la diseñadora Sophie et Voilà compuesto por dos piezas: un vestido de tul y un chaleco largo. ‘El chaleco lo modifiqué y lo convertí en un abriguito precioso con manguita larga. También le añadí un fino cuello de piel gris -prestado por Loli, la dueña de la tienda Tul Novias- ya que dicen que las novias deben llevar algo prestado. No llevé velo. Los zapatos, de ante gris, tenían un tacón perfecto que me permitió saltar y bailar desde el minuto uno’. Como complementos, unos aros de oro blanco y brillante regalo de sus padres y un ramo de anturios rosas con gerberas rosas y el resultado no puede ser más espectacular.  

La boda se celebró en la Capilla de Santa Liberata de Baiona oficiada por Don Marcial Estévez -jesuita y amigo de la familia- y se vivieron unos momentos muy especiales con los discursos de los hermanos de los novios. Hubo 17 testigos y quisieron tener un detalle con todos ellos. Para las chicas, una lámina reproducción de una foto de la infancia hecha por una ilustradora y para los chicos, un boina a lo Peaky Blinders que el novio les entregó en el momento del cóctel.

Más tarde novios e invitados se trasladaron al Pazo de Cea donde, tras un brindis como no podía ser de otra forma con Estrella Galicia, les esperaba una actuación de la Real Banda de Gaiteiros de Pontevedra. ‘Nos dejó con la boca abierta. Y no sólo a nosotros, también a los invitados, especialmente a los gallegos. Lo cual tiene mucho más mérito’.

El catering de Pepe Solla no dejó a nadie indiferente con un cóctel de 15 platos y el aperitivo ‘callos mudos’ como detalle sorpresa a manos del novio de la hermana de Begoña, chef del Restaurante Miga de A Coruña. Luego degustaron ensalada de bogavante con emulsión de limón y frutos secos y lomo de merluza de Celeiro con trigueros, crema de patata y ajada suave. De postre, milhojas de crema con frutos rojos. A las dos horas se sirvió una recena también de Pepe Solla y a ultimísima hora la aparición estelar de McDonald’s.

Una vez pasado el primer baile, Begoña eligió unos pantalones palazzo de lentejuelas y un top lencero para disfrutar del resto de la noche. Y como regalo para los invitados, los novios los sorprendieron con un córner de caricaturas al momento de Caricaturas On Fire para que recordaran ese día con un detalle diferente y muy especial.

Un gran día organizado al detalle por el equipo de Frida Kiwi e inmortalizado por Daniel Santalla, autor también de la bonita boda indie en Galiciala boda de Pitu y Andrés o la reciente boda de Juanon y Lía.

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