‘Nos casamos en Southwell (Inglaterra) de donde es la familia de Blake. La ceremonia la hicimos en el prado cercano a su casa rural familiar. Nosotros siempre habíamos querido casarnos allí. Es un entorno precioso y el propietario nos lo prestó a cambio de una botella de Whiskey Bells’
Como los novios nos cuentan, la ceremonia empezó muy temprano y se prolongó a lo largo del día por lo que hicieron dos comidas.
Camille, la novia, llevaba un vestido hecho a medida del atelier barcelonés Otaduy que constaba de un dos piezas: un top de raso y una preciosa falda de capas de encaje hecho a mano. Un elegante bolero y unas botas camperas completaban el look boho-vintage.
En cuanto a la decoración, dos grandes carpas daban el ambiente mágico buscado. Algunos pompoms, palos de madera pintados, plumas brillantes y objetos muy sentimentales que habían estado guardando durante meses se mezclaban con botellas de vidrio y manteles vintage. Las preciosas instantáneas del fotógrafo barcelonés Borja Algarra muestran a la perfección todos estos detalles tan cuidados.
Como anécdota también os contamos que los recién casados no querían hacer el primer baile pero tras la insistencia de sus amigos, finalmente accedieron y terminaron bailando en un círculo con todos sus seres queridos. Un momento mágico que siempre recordarán lleno de amor y felicidad en el que la timidez la dejaron a un lado y disfrutaron de su gran día al máximo.

































Encantadora. Al aire libre. Estupenda.