Hace unos días celebramos los seis años de Gala y, después de la fiesta india del año pasado, este cumpleaños nos apetecía que fuera un poquito más delicado, romántico y especial.
Este año queríamos organizar para ella y sus amigas una auténtica fiesta del té, de esas que parecen sacadas de un cuento y en las que cada pequeño detalle cuenta. Así que preparamos el jardín para recibirlas y creamos un pequeño rincón de té al más puro estilo Bridgerton, lleno de flores, porcelana, dulces y, por supuesto, mucha imaginación.
Para vestir la mesa elegimos un mantel estampado de flores y añadimos todos esos pequeños detalles que hacen que una merienda cualquiera se convierta en una celebración especial. Colocamos blondas, bandejas, teteras decoradas con flores y pequeñas tazas, creando una mesa que parecía sacada de una auténtica merienda inglesa. Nos encantaba la idea de que las niñas pudieran sentarse juntas, servirse el té, tomar sus galletas y jugar a ser pequeñas damas por una tarde.
Y, por supuesto, no podía faltar una buena selección de dulces. Preparamos surtidos de diferentes galletas de té, colocadas en bandejas para que cada una pudiera elegir su favorita.
También utilizamos un set de vajilla infantil especialmente pensado para que pudieran jugar y disfrutar de la merienda sin preocuparnos demasiado. Porque aunque queríamos recrear una auténtica fiesta del té, seguíamos teniendo claro que las protagonistas eran niñas de seis años con muchas ganas de jugar.
Y aquí llegó uno de los detalles que más ilusión nos hacía: una pequeña patisserie preparada para jugar. La idea era que Gala y sus amigas pudieran imaginar que tenían su propia pastelería, preparar sus dulces, servirlos y organizar su particular merienda. Todo estaba pensado para que la decoración no fuera solamente bonita, sino que también formara parte del juego.
Queríamos que la fiesta tuviera ese aire romántico y elegante de las meriendas que vemos en Bridgerton, pero llevado al mundo de las niñas. Flores, teteras, tacitas, bandejas, dulces y mucha imaginación.
Y lo conseguimos de una manera que nos encantó: creando un pequeño universo en el que Gala y sus amigas podían jugar a ser mayores por una tarde, inventarse sus propias historias y disfrutar juntas de su fiesta del té.



